¡Activa tu fe!
Si vemos el primer versículo de Hebreos 11, en una sola oración se encuentra el poderoso significado de la fe, es aquello que no podemos ver con nuestros ojos físicos pero solo necesitamos CREER y tener la seguridad de que aquello que esperamos lo veremos tarde o temprano realizarse en nuestras vidas.
Sabemos que la espera muchas veces es un proceso duro y complicado, pero tenemos la seguridad de que si nuestra espera es en Cristo, el resultado valdrá totalmente la pena, porque sus pensamientos son más altos que nuestros pensamientos y sus caminos claramente son muchísimo mejores (Isaías 55:8-9)
A continuación, veremos un caso donde Jesús dijo el versículo central de este artículo, este es mencionado en Juan 11:40 "¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?"
En este capítulo se ve la historia de Marta, quien le pide a Jesús que haga un milagro en Lázaro, pero Jesús tenía mayores planes con él y por esta razón tardó un poco más, pero sin importar lo que tardó, generó uno de los grandes milagros que se pueden apreciar en la Biblia, el cual es el de la resurrección.

Es por esto que día a día cuando pasamos por momentos que hacen que veamos todo desde una perspectiva negativa, preocupándonos intensamente por diversas razones, es importante que justo en esos momentos decidamos creer mucho más en Dios y en que Él tiene el control de cada situación. Es por esto que la reflexión de hoy es en este pasaje, que nos lleva a entender que cuando activemos nuestra fe lograremos ver las grandezas que Jesús tiene para nuestras vidas, y es por esto que debemos confiar siempre en Él, puesto que así lograremos tener un mayor entendimiento al pasar por situaciones más complejas y ya sabemos que muchas veces nuestros pensamientos o planes no son los mismos de Dios, por lo tanto debemos ser pacientes y esperar, confiando siempre en su palabra.
Y quizás ustedes se preguntarán ¿cómo puedo ser paciente si estoy en medio de un problema? Bueno, aunque te cueste creerlo sí existe una manera y es que cuando estamos pasando por momentos difíciles es cuando más ataque del enemigo recibimos, por medio de pensamientos de mentira y derrota que él pone en nuestra mente y la única manera de contrarrestar las mentiras es con la Verdad de la Palabra de Dios.
Además, te invitamos a complacerte en la palabra de Dios, ¿por qué? La respuesta de esta pregunta es sencilla y es simplemente porque entre más intimidad tengas con el Padre, más te parecerás a Él ¿Alguna vez te has dado cuenta de que cuanto más estas con una persona, tanto más te pareces a esa persona? Tal vez hayas notado que tú y tu madre, hermana o tu mejor amiga emplean las mismas figuras del lenguaje y tienen en común muchas de las opiniones y puntos de vista de la vida. Eso es porque entre más tiempo pasamos con una persona, más nos parecemos a esa persona. Ese mismo principio es válido cuando se trata de deleitarse en la palabra de Dios. Cuanto más tiempo pasas leyendo y estudiando la Biblia, tanto más te pareces a Dios. Comenzarás a pensar como piensa Dios y a desear lo que Él desea, lo que lleva a una conducta cristiana.
La sabiduría de Dios, su conocimiento, sus juicios y sus caminos son insondables e inescrutables (Romanos 11:33). Esto quiere decir que jamás como seres humanos lograremos entender en su total plenitud lo que Dios sabe o conoce, por eso simplemente descansa en Él, suelta las ansiedades y el afán de querer ser independiente, porque solo nos queda ser dependientes del Padre y descansar en la total confianza de que todo aquello que no podemos resolver o entender ¡Jesús si lo puede hacer! El alivio y la libertad que sentirás al soltar el control del timón del barco en medio de la tempestad es inexplicable, por eso ¡suéltalo y experimenta la gloria de Dios! Para el Padre nada es imposible, ni siquiera resucitar a los muertos, así como lo hizo literalmente con Lázaro también puede volver a la vida todo aquello que haz perdido, pondrá todo en su lugar y una nueva criatura serás.
Ora con nosotras: Padre Santo que estás en los cielos, suelto esta carga que por mucho tiempo he llevado, ahora entiendo que yo no tengo la soberanía para hacerme cargo de esta situación difícil, decido en esta hora activar mi fe y confiar en ti y en las promesas de tu palabra. Sé que tú te encargarás de aliviar mi corazón, tú estás haciendo todo nuevo y dando vida a lo que había muerto dentro de mí, dejo todo bajo tu control, en el Nombre de Jesús, AMÉN.